22. Jul 2019 |

El Régimen de Estimación Directa Normal del IRPF

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) presenta distintas modalidades en función del sujeto pasivo. Por eso, no tiene nada que ver la declaración de un contribuyente que trabaja por cuenta ajena con la de otro que ejerce su actividad como autónomo. Y dentro de estos últimos, ciertas características determinarán también la forma concreta como deben tributar.

Una de esas modalidades es el Régimen de Estimación Directa Normal, que no debe confundirse con el Régimen de Estimación Directa Simplificada. La principal diferencia entre uno y otro viene dada por el volumen de facturación del autónomo. Por debajo de 600.000€ anuales, será posible acogerse a la segunda opción. Quien declare una facturación superior a esa cantidad, tendrá que acogerse obligatoriamente a la Estimación Directa Normal.

La adhesión a este régimen conlleva la sujeción a una serie de normas y procedimientos que el autónomo deberá seguir para cumplir con lo estipulado por Hacienda. Se refieren, sobre todo, a la contabilidad, el cálculo de rendimiento y el de los pagos fraccionados.

Acogerse al Régimen de Estimación Directa Normal
Si el volumen de facturación es superior a 600.000€ anuales, el autónomo debe acogerse al Régimen de Estimación Directa Normal. (Imagen © rawpixels)

¿Quién puede tributar en estimación directa normal?

Como acabamos de ver, todos los autónomos cuyas actividades -empresariales o profesionales- generen una facturación anual superior a 600.000€. También, aquellos autónomos que hayan renunciado expresamente, a través del modelo 036/037 de declaración censal en Hacienda, al Régimen de Estimación Directa Simplificada.

¿Cómo se calcula el rendimiento de la actividad?

Es decir, ¿cómo sabemos si un autónomo supera o no la barrera de los 600.000€ facturados en un ejercicio para acogerse al Régimen de Estimación Directa Normal? En este caso, se realiza una aplicación análoga de lo previsto en el Impuesto de Sociedades para el cálculo del rendimiento de la actividad.

De esta manera, para obtener ese rendimiento tendremos que restar a los ingresos los gastos soportados por el autónomo. ¿Y cuáles son esos ingresos y esos gastos? En el apartado de ingresos tendremos que ponderar:

  • Las ventas de bienes y servicios.
  • Las subvenciones recibidas.
  • El autoconsumo.
  • Otros ingresos que haya podido percibir el autónomo a lo largo del año.

En lo que se refiere a los gastos deducibles -imputables a la actividad del autónomo-, entre ellos se incluyen:

  • Los de personal y Seguridad Social si el autónomo cuenta con trabajadores asalariados.
  • Los derivados del consumo de explotación.
  • Arrendamientos
  • Suministros
  • Servicios de profesionales independientes y servicios exteriores.
  • Tributos, como el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) o el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
  • Gastos financieros y amortizaciones.

¿Cómo se calcula la cuantía del pago fraccionado?

En primer lugar, debemos decir que el pago fraccionado se realiza trimestralmente a través del modelo 130 del IRPF. Este modelo no es de presentación exclusiva para quienes tributen a través del régimen de estimación directa normal y se completa con el modelo 100 o declaración anual de IRPF.

Ahora bien, en el caso de estos autónomos que facturan más de 600.000€, la cuantía del pago fraccionado es el 20% del rendimiento neto desde el inicio del ejercicio hasta el cierre del trimestre correspondiente, a lo que habrá que restar las cantidades ya ingresadas a Hacienda en trimestres anteriores y las retenciones soportadas a lo largo del año. La excepción al 20% se aplica a las actividades agrícolas y pesqueras, cuya cuantía del pago fraccionado ascenderá al 2% del rendimiento neto antes citado.

Reducción del 20% en los rendimientos netos del IRPF

A raíz de la crisis económica y como parte de la reforma fiscal llevada a cabo en España, se introdujeron determinados beneficios fiscales con el fin de reactivar la economía. Uno de ellos afecta al régimen de estimación directa normal. Se trata de una rebaja del 20% -hasta 100.000€- para los autónomos que se diesen de alta a partir del 1 de enero de 2013.

Esta rebaja se aplica durante los dos primeros ejercicios de actividad del autónomo en los que obtenga un rendimiento neto positivo, siempre que no haya realizado ninguna otra actividad previa en el ejercicio anterior. La rebaja deberá solicitarse al final de cada ejercicio, al momento de la presentación del modelo 100 del IRPF. Se marcará la casilla correspondiente -puede variar de un año a otro- a “Reducción por inicio de una actividad económica”.

¿Qué libros es obligatorio llevar en estimación directa?

Ya dijimos que el régimen de estimación directa conlleva una serie de obligaciones ineludibles para el autónomo. Entre ellas está la de llevar una contabilidad ordenada de acuerdo a las directrices de Hacienda. Vamos a distinguir aquí entre diferentes tipos de autónomos.

  • Autónomos con actividades mercantiles: respetarán lo dispuesto en el Código de Comercio, es decir: libro diario, libro de inventarios y libro de cuentas anuales. Todos ellos, depositados y acreditados ante el Registro Mercantil.
  • Autónomos con actividades no mercantiles: estos deberán llevar un libro de ventas e ingresos, otro de compras y gastos y otro de bienes de inversión.
  •  Autónomos profesionales: este grupo tendrá que llevar un libro de ingresos, uno de gastos y otro de bienes de inversión.

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