| 

¿Qué es el recargo de equivalencia del IVA y cómo funciona?

Empecemos por recordar que el IVA o Impuesto sobre el Valor Añadido es un impuesto indirecto que grava los bienes y servicios adquiridos por el consumidor. Es un impuesto dividido en varios tipos – 4, 10 o 21% – en función del bien de que se trate. Eso es lo básico sobre el impuesto, que no tiene demasiada complejidad desde esa perspectiva. Ahora bien, ¿cómo les afecta el IVA a los autónomos?

Ya sabemos que, como norma general, el autónomo debe declarar trimestralmente el IVA a través del modelo 303 y anualmente a través del modelo 390. Pero existe también un régimen especial de este impuesto – el régimen de recargo de equivalencia del IVA – que se aplica a aquellos autónomos que vendan directamente al cliente bienes no procesados por él. Es decir, y por ejemplificarlo: el comercio minorista de ropa o electrodomésticos.

El régimen de recargo de equivalencia del IVA se aplica a comercicantes minoristas de ropa o eletrodomésticos que vendan directamente al cliente bienes no procesados por ellos. (Imagen © pexels)

¿Quién debe aplicar el recargo de equivalencia?

Como acabamos de decir, se puede aplicar este régimen a todos los comerciantes minoristas que coincidan con la definición de Hacienda. Podemos decir que se considera como tales a quienes venden bienes muebles sin que hayan sufrido procesos de fabricación, elaboración o manufactura. Además, se añade otro requisito formal: el comerciante debe haber realizado el 80% de sus ventas el año anterior a particulares, no a otros comerciantes, empresarios o profesionales.

Como en casi todos los casos en que hay una norma general, existen también excepciones a ella. En este caso, estaríamos ante determinadas actividades exentas del régimen especial de recargo de equivalencia del IVA. ¿Cuáles? Por ejemplo, el comercio mayorista, las actividades industriales y de servicios y algunas otras como la venta de vehículos en concesionarios o las joyerías.

¿En qué consiste el recargo de equivalencia?

Básicamente, podemos resumir el recargo de equivalencia del siguiente modo: el comerciante deberá pagar una cantidad extra de IVA que varía en función de los tipos que más adelante veremos. A cambio, se libra de tener que presentar las declaraciones trimestrales y anuales de IVA ante Hacienda. De nuevo, una excepción: si se realizan operaciones intracomunitarias – con empresas de la UE inscritas en el Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI) -, entonces deberá presentar el modelo 309 y el modelo 349, relacionados con declaraciones no periódicas.

El funcionamiento mecánico del recargo de equivalencia es muy sencillo para el autónomo: paga directamente el recargo al proveedor al que compra los bienes que más tarde venderá sin transformar. De esta manera, su proveedor incluirá en la factura el tipo correspondiente del IVA y, aparte, el tipo de recargo que proceda en cada caso. Luego, el mismo proveedor será quien declare a Hacienda haber percibido ese recargo – como parte de su IVA repercutido – y lo ingresará en la Tesorería de la AEAT.

Tipos del recargo de equivalencia

Pero… ¿cuánto dinero extra supone este recargo para el autónomo? Acabamos de decir que en cada compra deberá pagar más dinero en concepto de IVA a sus proveedores. Ahora debemos aclarar en qué cantidad exacta consiste ese recargo que saldrá de su bolsillo. Para ello, echemos un vistazo a la siguiente tabla en la que se muestra la correlación entre los tipos ordinarios del IVA y el correspondiente al recargo de equivalencia.

Tipo IVA ordinario Recargo de equivalencia
General 21% 5,2%
Reducido 10% 1,4%
Súper-reducido 4% 0,5%
Especial Tabaco 0,75%

Con esta tabla delante, es más sencillo entender en qué consiste el recargo de equivalencia y cómo funciona. Imaginemos que el autónomo en cuestión compra a uno de sus proveedores productos por valor de 10.000€, todos ellos gravados con el tipo general del IVA – 25% -. En ese caso, lo normal sería que la factura incluyese 10.000€ como precio base + 2.100€ en concepto de IVA, resultando un total de 12.100€.

Si a los 12.100€ le sumamos el recargo de IVA correspondiente -5,2% para el tipo general del IVA -, debemos agregar otros 520€. Así: 10.000€ + 2.100€ + 520€ resultaría en un total de 12.620€ frente a los 12.100€ que pagaría un autónomo exento del régimen de recargo de equivalencia del IVA.

Ventajas e inconvenientes del recargo de equivalencia

Aunque ya vimos en este artículo que el régimen de recargo de equivalencia del IVA es obligatorio para aquellos autónomos minoristas que cumplan con las características determinadas por Hacienda, no está de más ver algunas ventajas e inconvenientes del sistema. Sobre todo, porque en algunos casos muy concretos el autónomo podrá optar por otras fórmulas – como constituir una sociedad limitada, por ejemplo – para sortear la obligatoriedad.

• Ventajas: ahorro de tareas administrativas. El autónomo no tendrá que presentar los modelos trimestrales y anuales del IVA ante Hacienda. Para un minorista, el tiempo invertido en llevar los libros contables del IVA y preparar cada tres meses las presentaciones supone una pérdida de energía y dinero. De esta forma, se ahorra esos inconvenientes nunca agradables.

• Inconvenientes: sobre todo, dos. El primero es que el autónomo sujeto al recargo de equivalencia no podrá deducir el IVA soportado – mayor que el IVA ordinario – y en aquellos casos en los que soporte más del que repercuta, no podrá solicitar una devolución. El segundo es que tampoco podrá deducirse el IVA de las inversiones que realice en su negocio. Es decir, no solo afecta a las provisiones para luego vender, sino también a otros gastos relacionados con el funcionamiento y mantenimiento de su negocio.

La contabilidad en el recargo de equivalencia

La sujeción al régimen de recargo de equivalencia del IVA no exime al autónomo de la mayoría de sus obligaciones contables, especialmente respecto al IRPF. Por lo tanto, hay que seguir llevando la contabilidad de acuerdo con las reglas ordinarias. De esta forma, habrá que llevar los libros de registro de ventas e ingresos, compras y gastos y bienes de inversión – régimen de estimación directa simplificada – y los de registro de ventas e ingresos y bienes de inversión – régimen de estimación objetiva o módulos -.

Recordemos: el autónomo al que se aplica el recargo de equivalencia solo está exento de la presentación de las declaraciones de IVA – modelo 303 trimestral y modelo 390 de resumen anual -, pero no del resto de obligaciones contables del IRPF.

Te recomendamos:

DIFUNDE EL AMOR
¿Disfrutaste este artículo?
Aprenda aún más sobre finanzas y contabilidad cada semana.
¿Qué encontrarás en tu bandeja de entrada?
Una oportunidad para pensar de manera diferente sobre su trabajo y su contabilidad.
Conocimientos cuidadosamente seleccionados sobre el mundo de la contabilidad para inspirarte
Una visión diferente sobre lo que hace Billomat
Únase a nosotros para ver el mundo de la contabilidad a través de los ojos de quienes lo aman.
Tus configuraciones para los cookies de esta página web:

Selecciona cuál de los siguientes cookies la página web puede usar. Puedes cambiar los ajustes de nuevo en cualquier momento a través de nuestra política de privacidad.

Cambia tus preferencias de cookies con el control deslizante:
Necesario
Necesario
Estadísticas
Estadísticas
Confort
Confort
Targeting
Targeting
Top